No somos más que
las palabras
que inventamos
mientras caminamos con celo
a una Nada
pintada de Paraiso...
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miércoles, 27 de agosto de 2008
viernes, 15 de agosto de 2008
Song for Ana - Deluxe
Hay muchas Anas en el mundo, aunque no conozco ahora mismo a ninguna que se merezca que le dediquen una canción. Al menos no una canción de amor... ¿quizá de indiferencia? Quizá no merezca ni la molestia.
El caso es que tú si que te mereces que te la dedique. Gracias por hacerme redescubrir este tema de Deluxe!!
El caso es que tú si que te mereces que te la dedique. Gracias por hacerme redescubrir este tema de Deluxe!!
I´ve been crying tears with you
and I´ve been laughing there for you,
you´ve moved away my loneliness
and you have made shine everything.
...
I´ve never met someone like you,
you make me feel as no one else,
´cause you have made my dreams come true,
how I can tell you you´re the best?
...
You´ll see it clear eventually,
so don´t you worry anymore,
I´m gonna give you what you need,
told you before I´ve got enough love.
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lunes, 28 de julio de 2008
De la dominación humana o la animalística lucha por el poder
Quien sabe si desde el origen de las especies o no, porque puedo asegurar con toda certeza, que nadie estubo allí para comprobarlo, la lucha por el poder ha sido una constante entre los seres vivos, curiosamente entre los de igual especie. El 'premio', convertirse en semental o gozar de un territorio más amplio donde disfrutar de su bestial mandato.
Hablamos de sociedades animales prehistóricas, la mayoría extintas, la minoría evolucionadas a algo de color y forma diferente, pero regido por este mismo patrón del comportamiento sobre el poder y las recompensas.
Y entre todas esas especies inconscientes de su consciencia, surge una que se adelantan en denominar como el homo sapiens sapiens, o el que sabe que sabe, aunque algunos se quedan sólo en sapiens y otros se quedan en homo. ¡Los hay que ni siquiera se quedan! Pero vamos a centrarnos en ese animal que sabe que sabe o que piensa que piensa, según el caso. El a veces mal llamado, ser humano.
Animal social, que le decimos, con una asombrosa capacidad de comunicación, aprendizaje y una conciencia o consciencia, según creamos o no, superior en casos a la de otras especies. El ser humano se relaciona con cordialidad con otros humanos y otros animales no violentos, aunque a los violentos intenta controlarlos. ¡Incluso parecer su amigo o aliado! Cosas del miedo 'supervivencial'
El Rey de la jungla asfáltica, que domina los elementos en pequeñas dosis porque a grandes dimensiones se les escapan, es la criatura que se dice se cuenta se rumorea, más y mejor ha pillado el tema este de la evolución animal y la ha aplicado sobre sus carnes con sabor a pollo (lo que dicen, yo aún no tengo la certeza). Pero bien o mal evolucionado, se empeña en no renunciar a la lucha animalística por el poder, a marcar su territorio y a destacar como el más fuerte entre los fuertes, que sin duda harán de él un semental, obviamente.
El inconveniente viene cuando no todos pueden ser un Bush o un Binladen y controlar a la aborreguizada masa de eslabones, y este encarnizado combate por la dominación, se individualiza y sucede a las más pequeñas escalas, como ya ocurriera con las primeras tribus que habitaban las cuevas, y lejos de hacerse un nombre mundialmente conocido gracias a la globalización y sus defectos, se conforman con destacar en su barrio, su ciudad o el punto de reunión social más próximo al que llamaremos parque. Quizá no lleguen a sementales, pero al menos se garantizarán el impresionar a alguien por el tiempo suficiente como para obtener algún beneficio, como puede ser el sexo, el ser idolatrado, o quien sabe que oscuro interés, siniestro o clandestino.
En ningún capítulo de la historia, el ser humano ha renunciado a esto. Es más, se trata de un comportamiento que ha marcado el ritmo de los acontecimientos que consideran más importantes. La decapitación del poder para la suplantación del poder, y no nos sorprendamos.
Que las sociedades humanas parezcan más civilizadas no quiere decir que hayan avanzado en absoluto, es simplemente que pertenece a este juego de dominación, y frente a adversarios poderosos se requieren aliados poderosos. La mentira, el control, el miedo como arma de poder, las armas como herramientas generadoras de miedo, la incultura, el desconocimiento y por supuesto, el no libre pensamiento, hacen que la especie humana involucione hasta convertirse en esclavos de su propia naturaleza, esclavos de su misma estupidez, de las apariencias en una sociedad donde parece ser lo único importante, ya que las limitaciones intelectuales les impiden ser y deben conformarse con parecer.
Y que propio terminar con una frase de un tal Einstein, al que unos humanos alaban sin saber porque, y otros desconocen, todos sabemos porque.
“Solo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana, y no estoy muy seguro de lo primero”
Gracias, corazones
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Hablamos de sociedades animales prehistóricas, la mayoría extintas, la minoría evolucionadas a algo de color y forma diferente, pero regido por este mismo patrón del comportamiento sobre el poder y las recompensas.
Y entre todas esas especies inconscientes de su consciencia, surge una que se adelantan en denominar como el homo sapiens sapiens, o el que sabe que sabe, aunque algunos se quedan sólo en sapiens y otros se quedan en homo. ¡Los hay que ni siquiera se quedan! Pero vamos a centrarnos en ese animal que sabe que sabe o que piensa que piensa, según el caso. El a veces mal llamado, ser humano.
Animal social, que le decimos, con una asombrosa capacidad de comunicación, aprendizaje y una conciencia o consciencia, según creamos o no, superior en casos a la de otras especies. El ser humano se relaciona con cordialidad con otros humanos y otros animales no violentos, aunque a los violentos intenta controlarlos. ¡Incluso parecer su amigo o aliado! Cosas del miedo 'supervivencial'
El Rey de la jungla asfáltica, que domina los elementos en pequeñas dosis porque a grandes dimensiones se les escapan, es la criatura que se dice se cuenta se rumorea, más y mejor ha pillado el tema este de la evolución animal y la ha aplicado sobre sus carnes con sabor a pollo (lo que dicen, yo aún no tengo la certeza). Pero bien o mal evolucionado, se empeña en no renunciar a la lucha animalística por el poder, a marcar su territorio y a destacar como el más fuerte entre los fuertes, que sin duda harán de él un semental, obviamente.
El inconveniente viene cuando no todos pueden ser un Bush o un Binladen y controlar a la aborreguizada masa de eslabones, y este encarnizado combate por la dominación, se individualiza y sucede a las más pequeñas escalas, como ya ocurriera con las primeras tribus que habitaban las cuevas, y lejos de hacerse un nombre mundialmente conocido gracias a la globalización y sus defectos, se conforman con destacar en su barrio, su ciudad o el punto de reunión social más próximo al que llamaremos parque. Quizá no lleguen a sementales, pero al menos se garantizarán el impresionar a alguien por el tiempo suficiente como para obtener algún beneficio, como puede ser el sexo, el ser idolatrado, o quien sabe que oscuro interés, siniestro o clandestino.
En ningún capítulo de la historia, el ser humano ha renunciado a esto. Es más, se trata de un comportamiento que ha marcado el ritmo de los acontecimientos que consideran más importantes. La decapitación del poder para la suplantación del poder, y no nos sorprendamos.
Que las sociedades humanas parezcan más civilizadas no quiere decir que hayan avanzado en absoluto, es simplemente que pertenece a este juego de dominación, y frente a adversarios poderosos se requieren aliados poderosos. La mentira, el control, el miedo como arma de poder, las armas como herramientas generadoras de miedo, la incultura, el desconocimiento y por supuesto, el no libre pensamiento, hacen que la especie humana involucione hasta convertirse en esclavos de su propia naturaleza, esclavos de su misma estupidez, de las apariencias en una sociedad donde parece ser lo único importante, ya que las limitaciones intelectuales les impiden ser y deben conformarse con parecer.
Y que propio terminar con una frase de un tal Einstein, al que unos humanos alaban sin saber porque, y otros desconocen, todos sabemos porque.
“Solo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana, y no estoy muy seguro de lo primero”
Gracias, corazones
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lunes, 21 de julio de 2008
Me gustan tus zapatos
Los días duraban menos
en una tarde como la de hoy,
hace justo medio año.
a las nueve era ya de noche
y me resultaba
tras un largo rato de insistencia
más sencillo mirarte a los ojos
que momentos antes.
Esperaba que llegases con un lazo,
me aterraba que vinieras
con la duda o con el pánico.
Trajiste en su lugar esa alegría
que contagias.
No fue un cumplido cuando dije
"Eh, me gustan tus zapatos"
No fue premeditado cuando
sin poder mirarte todavía
fijamente a los ojos,
me aferré a tu mano.
Y desde entonces
ya no es sólo dopamina.
Ahora todo son
buenos momentos.
El agradecimiento
por la ilusión desmesurada.
que me produce verte
oirte
saberte ahí.
Esperar que llegues (aún lo espero)
con un lazo.
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en una tarde como la de hoy,
hace justo medio año.
a las nueve era ya de noche
y me resultaba
tras un largo rato de insistencia
más sencillo mirarte a los ojos
que momentos antes.
Esperaba que llegases con un lazo,
me aterraba que vinieras
con la duda o con el pánico.
Trajiste en su lugar esa alegría
que contagias.
No fue un cumplido cuando dije
"Eh, me gustan tus zapatos"
No fue premeditado cuando
sin poder mirarte todavía
fijamente a los ojos,
me aferré a tu mano.
Y desde entonces
ya no es sólo dopamina.
Ahora todo son
buenos momentos.
El agradecimiento
por la ilusión desmesurada.
que me produce verte
oirte
saberte ahí.
Esperar que llegues (aún lo espero)
con un lazo.
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sábado, 19 de julio de 2008
Painted in Blue
Como este cielo
que pisamos
o el mar turquesa
que engulle nuestras murallas.
Esa boca que persigo
espero
retengo
y libero con un beso.
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que pisamos
o el mar turquesa
que engulle nuestras murallas.
Esa boca que persigo
espero
retengo
y libero con un beso.
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lunes, 14 de julio de 2008
Hoy langostinos
"Juan, ¿te apetece un cafelito? voy a bajar a por algo" Su respuesta es negativa, pero me agradece el gesto. La cordialidad es importante en la comunicación humana.
Dejo la oficina y bajo las escaleras del hall. Entro al buffet y me fijo que hay preparados desayunos. En la esquina junto a la puerta, un cartel anuncia: "Hoy en nuestro buffet, langostinos" De pronto me apetecen unas gambas a la plancha, pero tendre que conformarme con los dulces que me subió Sergio antes de irse, como hace cada noche que sabe que estoy yo de turno. También le agradezco enormemente el gesto (recordad, cordialidad).
Cojo un zumito, subo de nuevo al despachito y continuo el papeleo. No hay poco hoy, pero me lo tomare con calma. No me gusta estresarme. Además, estoy dejando el café. Me apetece una taza enorme de colacao, pero respeto mi vida, ahora mas que nunca. Hace calor.
Ojeo las noticias, parandome en las banalidades y ofuscandome con las desgracias. ¿Que sentido tiene? La impresora se pone a funcionar sola. El sistema está terminando el cierre y me llama para que vuelva al trabajo. No tengo prisas. Miro el plato con los dulces. Nunca me ha gustado el merengue, pero ese tiene buena pinta.
Soy un hombre, no puedo pensar mientras como.
Listo, ya puedo seguir pensando, escribiendo y haciendo como el que trabaja... lo que me recuerda que en la impresora hay una documentacion esperandome. La recojo y la reparto por la mesa. Me gusta tener todo esto organizado. Me facilita el trabajo. Quiza me hace verlo como un puzzle. Cada pieza en su sitio. Las voy tomando, las voy distribuyendo hasta completar la auditoria. Los seres humanos nos empeñamos en parecer maduros. Nos empeñamos en alcanzar un "estado" que nosotros mismos hemos inventado, como quien quiere alcanzar el Olimpo, el Nirvana o no quedarse atascado en el Purgatorio. La sociedad hace que nos resulte dificil estar por encima de todo eso, pero solo necesitamos observar y aprender. Tener criterio propio y no dejarnos convencer por quien quiere sacar algo de nosotros.
Es verdad, podemos estar por encima de creencias y estatus que nos limitan, controlan y "borreguizan" No se trata de declararnos ateos, ermitaños o cualquier otra cosa, porque seguiriamos cayendo victimas de la terminologia cataloguizante de esta lengua nuestra. Se trata de no dejarnos dominar. De alcanzar una libertad real y absoluta, al menos de pensamiento, dadas nuestras limitaciones fisicas y sociales.
¡Y eso es todo! Por hoy, por supuesto. Si el tiempo vuelve escasamente a acompañarme, volvere a escribir algo pronto.
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Dejo la oficina y bajo las escaleras del hall. Entro al buffet y me fijo que hay preparados desayunos. En la esquina junto a la puerta, un cartel anuncia: "Hoy en nuestro buffet, langostinos" De pronto me apetecen unas gambas a la plancha, pero tendre que conformarme con los dulces que me subió Sergio antes de irse, como hace cada noche que sabe que estoy yo de turno. También le agradezco enormemente el gesto (recordad, cordialidad).
Cojo un zumito, subo de nuevo al despachito y continuo el papeleo. No hay poco hoy, pero me lo tomare con calma. No me gusta estresarme. Además, estoy dejando el café. Me apetece una taza enorme de colacao, pero respeto mi vida, ahora mas que nunca. Hace calor.
Ojeo las noticias, parandome en las banalidades y ofuscandome con las desgracias. ¿Que sentido tiene? La impresora se pone a funcionar sola. El sistema está terminando el cierre y me llama para que vuelva al trabajo. No tengo prisas. Miro el plato con los dulces. Nunca me ha gustado el merengue, pero ese tiene buena pinta.
Soy un hombre, no puedo pensar mientras como.
Listo, ya puedo seguir pensando, escribiendo y haciendo como el que trabaja... lo que me recuerda que en la impresora hay una documentacion esperandome. La recojo y la reparto por la mesa. Me gusta tener todo esto organizado. Me facilita el trabajo. Quiza me hace verlo como un puzzle. Cada pieza en su sitio. Las voy tomando, las voy distribuyendo hasta completar la auditoria. Los seres humanos nos empeñamos en parecer maduros. Nos empeñamos en alcanzar un "estado" que nosotros mismos hemos inventado, como quien quiere alcanzar el Olimpo, el Nirvana o no quedarse atascado en el Purgatorio. La sociedad hace que nos resulte dificil estar por encima de todo eso, pero solo necesitamos observar y aprender. Tener criterio propio y no dejarnos convencer por quien quiere sacar algo de nosotros.
Es verdad, podemos estar por encima de creencias y estatus que nos limitan, controlan y "borreguizan" No se trata de declararnos ateos, ermitaños o cualquier otra cosa, porque seguiriamos cayendo victimas de la terminologia cataloguizante de esta lengua nuestra. Se trata de no dejarnos dominar. De alcanzar una libertad real y absoluta, al menos de pensamiento, dadas nuestras limitaciones fisicas y sociales.
¡Y eso es todo! Por hoy, por supuesto. Si el tiempo vuelve escasamente a acompañarme, volvere a escribir algo pronto.
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viernes, 11 de julio de 2008
lunes, 16 de junio de 2008
Escribirte una canción
Tengo ganas de escribir una canción y componer... Ultimamente no tengo mucho tiempo para eso, y cuando lo tengo, me invade la pereza y acabo desaprovechando el momento hasta sentirme culpable.
Quizá hoy cuando me levante, vuelva a afinar la guitarra y sacar el "casio" del armario. Quizá encuentre la voluntad y la inspiración... ¡o quizá no!
Al menos prometo que lo intentaré...
¿Y para qué? Para nada. No pretendo hacer de mis inquietudes musicales un sueño iluso de profesión o éxito. Lo veo todo desde donde estoy y hasta donde pretendo llegar. Mis ambiciones son otras y mi interés por escribir, por componer, por pintar y por todo lo demás, no son más que por la mera satisfacción de expresarme y crear. Muchos cuando somos adolescentes tratamos de seguir a unos "ídolos" que para bien o para mal influyen en nuestro estilo de vida, en nuestra visión de las cosas y causas más elementales o trascendentes, (a veces incluso en las más vanas) Creemos que la solución a nuestros problemas está en conventirnos en líderes exitosos.
Nos equivocamos.
No digo que no debamos ir detrás de nuestros sueños. Lo que digo, es que no debemos limitar nuestra felicidad a conseguirlos, porque nuestra felicidad está en saber y querer disfrutar de lo que tenemos a nuestro alrededor, y de nosotros mismos. Hay que tener ambiciones, claro que sí, pero no ver esas ambiciones como nuestra coronación sobre las masas o como la salida triunfante de un tunel en el que hemos entrado porque nos daba miedo lo que había a nuestro alrededor.
Hoy tengo ganas de escribir una canción... de componer algo bonito. Quizá afine la guitarra, saque el "casio" del armario...
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Quizá hoy cuando me levante, vuelva a afinar la guitarra y sacar el "casio" del armario. Quizá encuentre la voluntad y la inspiración... ¡o quizá no!
Al menos prometo que lo intentaré...
¿Y para qué? Para nada. No pretendo hacer de mis inquietudes musicales un sueño iluso de profesión o éxito. Lo veo todo desde donde estoy y hasta donde pretendo llegar. Mis ambiciones son otras y mi interés por escribir, por componer, por pintar y por todo lo demás, no son más que por la mera satisfacción de expresarme y crear. Muchos cuando somos adolescentes tratamos de seguir a unos "ídolos" que para bien o para mal influyen en nuestro estilo de vida, en nuestra visión de las cosas y causas más elementales o trascendentes, (a veces incluso en las más vanas) Creemos que la solución a nuestros problemas está en conventirnos en líderes exitosos.
Nos equivocamos.
No digo que no debamos ir detrás de nuestros sueños. Lo que digo, es que no debemos limitar nuestra felicidad a conseguirlos, porque nuestra felicidad está en saber y querer disfrutar de lo que tenemos a nuestro alrededor, y de nosotros mismos. Hay que tener ambiciones, claro que sí, pero no ver esas ambiciones como nuestra coronación sobre las masas o como la salida triunfante de un tunel en el que hemos entrado porque nos daba miedo lo que había a nuestro alrededor.
Hoy tengo ganas de escribir una canción... de componer algo bonito. Quizá afine la guitarra, saque el "casio" del armario...
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domingo, 8 de junio de 2008
Luna Creciente
Demasiados amaneceres
mirando al oeste
para huir después del Sol.
Para soñar que te busco
a tientas
sobre mi cama.
Ver tu sonrisa que ilumina
como la de una Luna creciente.
mirando al oeste
para huir después del Sol.
Para soñar que te busco
a tientas
sobre mi cama.
Ver tu sonrisa que ilumina
como la de una Luna creciente.
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viernes, 6 de junio de 2008
La piedra en el zapato
En ocasiones, vamos caminando despreocupados a nuestro destino, y sin darnos cuenta, se nos cuela alguna piedra en el zapato. Suelen ser insignificantes, pero muy molestas. Porque... ¿qué es una piedra en comparación con nuestro ego?
Sólo piedras, no son nada.
Y hay veces que las soportamos durante un tiempo, más que nada por la pereza de deshacernos de algo tan nimio. Otras veces en cambio, nos paramos y nos tomamos la molestia de sacudir nuestro calzado y dejarlas tiradas en el camino. ¡Ellas se metieron en nuestra vida sin preguntar! No llamaron a la puerta ni nada de eso. ¡Simplemente vieron un hueco y se colaron! No cometemos ningún delito si ahora las dejamos arrumbadas, olvidadas, sentenciadas a padecer la ignorancia y el desengaño. La desazón de su fracaso.
Seguramente alimentaron su imaginación de piedra con fantasías ridículas sobre el viaje que emprendían. Sobre el anfitrión al que querían unirse. Lo veían como una gran roca de fuego que descendía del cielo cebando la mente de ilusos y poetas con sueños y delirios de grandeza. ¡Querían ser como él! o en su defecto, una piedra más en su zapato. Ser una marca más en su diario de viaje.
Desventuradas piedras, que en vuestra ajetreada existencia, siendo pisoteadas y desechadas a diario, siendo ignoradas y vapuleadas, no perdeis la esperanza de convertiros en algo más. Creeis lo que os cuentan sobre piedras que llegaron a ser grandes rocas que los flashes iluminan. Rocas que los instintos más primitivos idealizaron. Rocas de papel que no pueden ver el Sol porque las achicharra, las descubre, y vuelven a su insignificancia con la vanidad apaleada.
Es cierto. A veces vas andando, y se te cuela una piedra en el zapato. Y te lo cuento a ti, que vas a mi lado.
- Eh, se me ha colado una piedra en el zapato.
- Si te molesta paramos un momento y la quitas.
- Sólo un segundo, me apoyo en tu hombro, me descalzo y la saco de ahí.
- A veces jode que se te cuele una, ¿verdad?
- Nah, sólamente si nos empeñamos en seguir llevándola ahí el resto del camino. Si nos libramos de ella a tiempo ya está.
- Hablas de la piedra como de alguien que se mete en tu vida por toda la cara. Jajaja.
- Hay personas que se empeñan en irrumpir en tu vida, como una piedra en el zapato.
- ¿Y que harías en esa situación?
- Igual que ahora. Te lo comento, me detengo un instante, me apoyo en ti para no perder el equilibrio, la saco de aquí antes de que siga o empiece a dar el coñazo y seguimos caminando.
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Sólo piedras, no son nada.
Y hay veces que las soportamos durante un tiempo, más que nada por la pereza de deshacernos de algo tan nimio. Otras veces en cambio, nos paramos y nos tomamos la molestia de sacudir nuestro calzado y dejarlas tiradas en el camino. ¡Ellas se metieron en nuestra vida sin preguntar! No llamaron a la puerta ni nada de eso. ¡Simplemente vieron un hueco y se colaron! No cometemos ningún delito si ahora las dejamos arrumbadas, olvidadas, sentenciadas a padecer la ignorancia y el desengaño. La desazón de su fracaso.
Seguramente alimentaron su imaginación de piedra con fantasías ridículas sobre el viaje que emprendían. Sobre el anfitrión al que querían unirse. Lo veían como una gran roca de fuego que descendía del cielo cebando la mente de ilusos y poetas con sueños y delirios de grandeza. ¡Querían ser como él! o en su defecto, una piedra más en su zapato. Ser una marca más en su diario de viaje.
Desventuradas piedras, que en vuestra ajetreada existencia, siendo pisoteadas y desechadas a diario, siendo ignoradas y vapuleadas, no perdeis la esperanza de convertiros en algo más. Creeis lo que os cuentan sobre piedras que llegaron a ser grandes rocas que los flashes iluminan. Rocas que los instintos más primitivos idealizaron. Rocas de papel que no pueden ver el Sol porque las achicharra, las descubre, y vuelven a su insignificancia con la vanidad apaleada.
Es cierto. A veces vas andando, y se te cuela una piedra en el zapato. Y te lo cuento a ti, que vas a mi lado.
- Eh, se me ha colado una piedra en el zapato.
- Si te molesta paramos un momento y la quitas.
- Sólo un segundo, me apoyo en tu hombro, me descalzo y la saco de ahí.
- A veces jode que se te cuele una, ¿verdad?
- Nah, sólamente si nos empeñamos en seguir llevándola ahí el resto del camino. Si nos libramos de ella a tiempo ya está.
- Hablas de la piedra como de alguien que se mete en tu vida por toda la cara. Jajaja.
- Hay personas que se empeñan en irrumpir en tu vida, como una piedra en el zapato.
- ¿Y que harías en esa situación?
- Igual que ahora. Te lo comento, me detengo un instante, me apoyo en ti para no perder el equilibrio, la saco de aquí antes de que siga o empiece a dar el coñazo y seguimos caminando.
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jueves, 5 de junio de 2008
domingo, 1 de junio de 2008
Rock & Roll
Solo teníamos quince años
y ahí supe lo que sería...
dos corazones marcados
para el resto de los días
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